
El área de Gastes, nuestra favorita en las Landas
Algunos comentarios finales.-
Este es uno de los viajes más largos que hemos realizado con autocaravana y una experiencia, como las anteriores de Marruecos y Grecia, inolvidable.
Nuestra memoria se ha saturado de naturaleza, de una belleza incomparable. Hemos visitado también los países más caros de Europa, pero ha merecido la pena. Nos hemos despojado de la necesidad de visitar Cabo Norte que hubiera incrementado el viaje en unos mil kilómetros más, pero a cambio nos ha permitido utilizar el corredor de las carreteras del centro de Suecia.
Hay más itinerarios y más destinos. Algunos compañeros italianos o alemanes repetían el viaje y se encaminaban por circuitos diferentes, como Finlandia, San Petersburgo y las repúblicas bálticas. Creo que nuestra elección que incluye las islas Lofoten como destino principal es una decisión adecuada para quien decide iniciar por primera vez la aventura de visitar el Círculo Polar Ártico y junto a la experiencia de contemplar el sol de media noche son objetivos que por si solos justifican el viaje.
El paso por Suecia nos ha llevado a unos parajes insólitos en nuestras latitudes con los bosques de abedules y los lagos. En Noruega la naturaleza se desborda y ofrece unas estampas que te dejan anonadado. Tanta belleza llega a saturar, a doler, pues es imposible guardar una escena aislada porque cada imagen se superpone a la anterior, al final, llegas a la convicción de que es necesario disfrutar sin remordimiento el momento, la imagen presente, pues sabes que es imposible asimilar tanta belleza y acabas adivinando que la imagen siguiente va a superar a la anterior.
La guía Lonely Planet advierte de esta sensación sobre Noruega: “Los visitantes abandonan estupefactos el país mas caro del mundo a causa de la pasmosa variedad y belleza que hallan en su vasto paisaje natural.”. Estas frases resumen todas las sensaciones experimentadas durante el viaje.
Renunciamos a visitar Stavanger por una inoportuna infección respiratoria del piloto y nos cruzamos hasta Helsinborg a través de Oslo y Goteborg en Suecia, sin detenernos, para tomar los ferrys en sentido inverso entre Suecia, Dinamarca y Alemania.
El tiempo ha sido muy variable, calor, frío, sol y lluvia se han ido alternado de forma cíclica durante el viaje, aunque ha predominado el cielo cubierto y una temperatura fría para un meridional. Hemos experimentando, además, la curiosa sensación de leer con luz natural a las diez de la tarde durante el recorrido por los Países Escandinavos.
En síntesis, han sido cuatro semanas de viaje con algo más de diez mil kilómetros. El gasto principal ha supuesto, como es lógico el gasoil, a unos precios que asustan, y que han supuesto unos 1.500 euros. El precio, al cambio oficial, fuera de los países escandinavos (Francia, Holanda, Bélgica y Alemania) ha sido de 1,42€ de media, en Suecia 1,53€ (max. 1,72, min. 1,43), en Noruega 1,72€ (max. 1,94€ min. 1,58€).
En este viaje he hecho un buen control del gasto de combustible y he podido constatar el ahorro que supone una conducción relajada y tranquila. El consumo medio del viaje ha sido de 10,67 l/100 km, variando de los 11,4 de Bélgica, Holanda, Alemania y Dinamarca y los 10 escasos de Noruega y Suecia. El motor de la Fiat Ducato 15, es el Power de 156 CV, y el peso en sentido de marcha de la AC, una Hymer integral de 6 metros de longitud, es de 3.467 kilos.
La velocidad de crucero en autopista ha sido menor de 100 km/h, con un consumo de algo mas de 11 litros de media frente a los más de 12 litros que consume con la velocidad de crucero de 106/109 km/h, habitual. El consumo en noruega con unas velocidades máximas de 80 Km/h ha sido inferior a los 10 litros.
Es imposible para esta modesta pluma expresar con palabras las sensaciones vividas. Tampoco puedo extenderme en porqué es el país más caro del mundo. Lo es realmente, aunque puedo dar algunos consejos: no extraer dinero de los cajeros y cambiar el mínimo posible de dinero en divisas.
Los bancos cobran bastante comisión (50 coronas por cambiar 100 euros en Suecia) y los hoteles o particulares ofrecen unos cambios desventajosos. Lo mejor es asegurarse de que nuestro banco no nos va a cobrar comisión por los pagos con tarjeta bancaria. De los aproximadamente 3.500 euros que hemos gastado en el viaje, solo hemos utilizado unos 300 euros en moneda, lo demás lo hemos pagado todo con tarjeta, en especial el combustible y los peajes de los ferrys. No ha habido ningún problema y a la vuelta los cargos han sido correctos aplicando el cambio oficial de la moneda.
Han quedado algunos lugares por recorrer, ¿Quién sabe?, solo queda la sensación de que no nos importaría volver.