Otra vez el Señorío de Bertiz.-
Es domingo y decidimos terminar el recorrido de Bertiz en bicicleta por lo que regresamos al parking del Señorío de Bertiz donde reposamos la tarde con un tiempo húmedo de lloviznas intermitentes.
Otra noche más, tranquila, nos deja relajados para emprender un paseo en bicicleta por la pista de Aizkolegi para tomar una bifurcación a la derecha de unos seis kilómetros hasta el camino de Orabidea.
El piso está empedrado en algunos tramos lo que dificulta la progresión con nuestras “burras” de ciudad. La pista va ganando altura a medida que avanzamos con algunos tramos tan empinados que mi burra “Sócrates” se niega a llevarme a lomos y me obliga a echar pié a tierra tirando del ronzal.
Un paseo extraordinario bordeando una regata de aguas vivas cuya huella, que deja a su paso en las orillas, está presente en las rocas y vegetación. El silencio del bosque permite escuchar el rumor del agua y el sonido de la brisa entre las ramas de las hayas.
El bosque se complementa con unos enormes cipreses (ciprés de lawson), avellanos cargados de frutos y pequeñas formaciones de roble americano (quercus rubra), que va siendo sustituido por el roble autóctono.
De vez en cuando se ve un castaño (castanea sativa) cargado de erizos. Este árbol, que en tiempos fue abundante, las enfermedades, la tinta del castaño y el chancro, producidas por hongos, propiciaron prácticamente su desaparición en la zona.
Las castañas como alimento básico son conocidas desde la antigüedad, bien como fruto fresco, asado, o bien en harina. Los erizos se almacenaban a la intemperie en unas formaciones circulares de piedra de las que hoy quedan muestras y se mezclaban con ramos y cortezas para retrasar la maduración. La introducción del maíz y la patata como alimento básico en el S.XVI fueron desplazando el interés del árbol como alimento aunque su sombra y su madera son muy apreciadas.
La política de regeneración del bosque en el señorío de Bertiz, impide talar árboles para su explotación permitiendo que los que caen por enfermedad o vejez se pudran contribuyendo así a la alimentación de larvas que a su vez son alimento de la fauna local en franca recuperación.
Regresamos después de 16 kilómetros muy interesantes y aprovechamos el resto del día para hacer limpieza, empacar la ropa y regresar a casa.
Galería de fotos
Relato en PDF
Ver Autocaravanismo Activo en un mapa más grande
