Carcaixent

Senderismo por las cumbres de Carcaixent

Mi pareja y yo somos poco partidarios de las quedadas. Asistimos como mucho a un par de ellas al año y cuando nos marchamos no podemos explicarnos porqué no somos más partidarios puesto que, salvo la juerga nocturna, lo pasamos fenomenalmente además de conocer a mucha gente interesante.

En las quedadas cada uno da lo mejor de sí mismo y satisface además el espíritu gregario de la persona. Compartir la comida y las ideas, incluso hablar de problemas y sus reivindicaciones son situaciones que nos acercan a los compañeros como personas.

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