Con estas actitudes lo único que se consigue es descargar la furia irreflexiva en el mensajero. Esta actitud se puede entender en un usuario de autocaravanas que harto de considerarse injustamente ofendido, responde con un “post” a continuación de un artículo, pero esta actitud es inadmisible entre los responsables de un colectivo que tienen el compromiso de mejorar las relaciones con la prensa al servicio de la divulgación de los valores de un autocaravanismo responsable.
Insultando a los periodista o acusando de parcialidad e ignorancia a los medios podrán conseguir unos aplausos fáciles de cara a sus propios seguidores en sus propios medios. Únicos lugares donde se podrán ver publicados sus epítetos, pero estarán a la vez cerrando los caminos para dar a conocer a la sociedad la realidad de nuestros derechos y nuestras justas reivindicaciones. Y lo malo es que no sólo se cerrarán para quienes se creen con derecho a hacer pública su irreflexión e incapacidad sino que su comportamiento afectará a todo el colectivo.
No es necesario ser periodista ni para entender ni para escribir este “manual de estilo”, solo es preciso tener un poco de sentido común.